Psicología InfantilSalud Mental

Niños autistas: retos para la familia

Los niños autistas necesitan familias entusiastas y comprometidas con el desarrollo de sus habilidades y capacidades
 

La dura realidad del autismo los golpeará a ratos, pero ver a los hijos felices será la mejor recompensa.

Recibir el diagnóstico de autismo para un hijo es abrumador. Los niños autistas exigen una atención y un cuidado que implica un reacomodo de todas las dinámicas familiares. Los retos para la familia de niños autistas son de toda índole, desde lo emocional hasta lo económico.

El autismo es un trastorno del desarrollo que exigirá de la familia un acompañamiento o apoyo de por vida. El apoyo familiar continuado puede ayudar a llevar a los niños autistas a tener una vida satisfactoria, cumpliendo con las metas que se tracen como cualquier otro ser humano.

Retos para la familia de niños autistas
Entre los 12 y 24 meses aparecen las primeras señales del autismo. Los padres detectan que al niño no le interesa comunicarse con ellos o con otras personas. Más bien se quedan absortos en objetos o en actividades repetitivas. También es común que el niño con autismo, después de haber alcanzado un hito de desarrollo, retroceda a una etapa anterior.

Al recibir el diagnóstico de autismo se pasa por distintas etapas que desafían el bienestar de todos. Interiorizar la idea de que se trata de un padecimiento incurable, buscar culpables o negar la evidencia son estados posibles en los padres y retos para la familia entera.

Unidos por el amor al niño, se puede encontrar la fortaleza para ayudarlo a tener una vida feliz. No obstante, hay unos primeros retos para la familia de los niños autistas que debemos conocer.

Aceptar las primeras señales

Para los padres es difícil reconocer que un hijo tiene problemas que lo diferencian de los otros bebés o niños de su edad. Después de que se ha invertido fe y esperanza en la llegada de un bebé, indudablemente es duro percibir y aceptar que existen diferencias significativas.

Los padres de niños autistas tienen que superar esa resistencia inicial. Detectar y aceptar que existen esos primeros signos de autismo es fundamental para conseguir los mejores resultados con el tratamiento.

Los estados emocionales serán múltiples y variados. Desde la tristeza y la depresión hasta la ira y la culpa. Reconocer esas emociones es parte del proceso de aceptar que uno de los integrantes de la familia padece autismo.

Obtener el diagnóstico

Los padres están llamados a ser los primeros en ver las señales del autismo, ya que son los que pasan más tiempo con el niño. No obstante, solo un médico puede dar el diagnóstico de autismo. Es importante que, al acudir al pediatra, lleves una relación detallada de los síntomas que te preocupan.

Habla con el pediatra de tu hijo y pídele que haga las evaluaciones correspondientes. Si sientes que el pediatra no te toma en serio, insiste o sino busca una segunda opinión con otro médico. La detección temprana del autismo es básica para aplicar el tratamiento más exitoso.

El médico puede dar un diagnóstico de autismo o de problemas generalizados con el desarrollo antes de los 3 años. Si el pediatra está de acuerdo con los signos de autismo, es probable que confirme su diagnóstico con otros profesionales como psicólogo, terapeuta ocupacional, terapista de lenguaje u otro pediatra.

Decidir el tratamiento

Aun cuando para la ciencia todavía es un reto descubrir las causas del autismo, el especialista diseñará un plan de tratamiento para tu hijo. Este plan incluirá dietas, terapias (psicológica, ocupacional y de lenguaje) e incluso puede recurrir a medicamentos para controlar algunos síntomas.

En la medida es que los niños van evolucionando, se irán haciendo adaptaciones al tratamiento, según sea el caso. Los especialistas saben que cuanto antes se inicie el tratamiento habrá un mejor pronóstico para que los niños autistas.

Conseguir el tratamiento adecuado para cada niño es un gran reto para la familia y los especialistas que la acompañan. Un buen tratamiento ayudará a desarrollar el lenguaje funcional, las habilidades comunicativas y el cociente intelectual de estos niños.

Formarse y adaptarse

La familia necesita formarse y buscar información sobre los trastornos del espectro autista. En particular, necesita la información exacta de los problemas que afectan al integrante de la familia.

La búsqueda de terapias y soluciones puede ser extenuante. Cada vez más hay más estándares para el tratamiento del autismo, así como opciones experimentales y alternativas que ofrecen mejorías. Sin embargo, no hay que perder de vista que no existe ninguna cura milagrosa.

La familia debe adaptarse a ese niño con sus necesidades y complejas particularidades. Eso ocurre a diario con todas las familias solo que, cuando alguien tiene autismo, habrá muchos días en los haya que reconocer la dura realidad del trastorno.

Adaptarse y reconocer que el autismo no tiene cura es el camino para lograr que estos niños cuenten con una familia que los apoye en su desarrollo. El reto para la familia es lograr que estos niños sean seres humanos con una hermosa y significativa historia personal.

Reacomodo de la dinámica familiar

La confirmación de que uno de los integrantes de la familia padece de autismo implica un reacomodo de las dinámicas familiares. Este puede ser el mayor reto para la familia. Por un lado, las terapias y la alimentación de los niños autistas exigen atención, y algún miembro de la familia tiene que dedicarse a ello.

También aumentan los gastos. El presupuesto familiar se verá impactado por la confirmación del diagnóstico de autismo. Hay medicinas que comenzar a comprar con regularidad, pagar a los distintos terapeutas, decidir si el niño va a una escuela especializada o regular… Son situaciones nuevas que pueden implicar un desembolso extra.

Asimismo, si hay otros niños en la familia, habrá momentos en que se sientan desplazados. La atención que demanda un niño autista hará que, en algún momento, los hermanos (niños o adolescentes) sientan que los padres no les dedican tiempo y atención.

Los padres deberán hacer un esfuerzo mayor para evitar que sus otros hijos se sientan desatendidos. Todos estos esfuerzos más los sentimientos encontrados que genera el autismo pueden hacer que la pareja se resienta. Permanecer unidos como pareja es uno de los mayores desafíos.

Artículo anterior

Señales que alertan un posible ataque de corazón

Artículo siguiente

¿El pensamiento negativo está afectando tu vida?

Vida Sana Redacción

Vida Sana Redacción

Portal líder en salud para la comunidad de Latinoamérica y España. Nuestro objetivo primordial es brindar información saludable de calidad, no sólo para la prevención y tratamiento de enfermedades, sino para contribuir al bienestar físico y psicológico desde la infancia a la tercera edad.

Sin Comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.