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¿POR QUÉ NO NOS PERMITIMOS SER FELICES?

Ser felices es una cuestión de actitud, ya que la felicidad se encuentra dentro de nosotros mismos, no en el exterior
 

¿Te has preguntado alguna vez por qué saboteamos constantemente nuestro derecho a ser felices?

No nos damos cuenta de que podemos serlo con muy poco y de que no es la suerte la que está en nuestra contra, sino nosotros mismos.

Debido a algunas actitudes aprendidas, nos limitamos sin ser conscientes de ello. Echamos abajo nuestros propios sueños, nos conformamos y, lo que es peor, nos quejamos.

Tenemos que aprender a ver desde una nueva perspectiva todo aquello que hemos aprendido. Porque las cosas pueden ser de otra manera mucho más positiva.

Siempre podemos ser felices

Ser felices es una decisión, no una consecuencia de un entorno y contexto favorables. Hemos estado siempre equivocados con respecto a la felicidad.

Para empezar, hemos creído que la felicidad está en lo exterior. Si tenemos muchos bienes materiales, dinero y una pareja que nos quiere, ¡ale! Ya somos felices.

No obstante, esto no es así. Ser felices o no serlo no es algo que dependa de unas circunstancias externas. Es una cuestión de actitud.

Podemos tener poco dinero y vivir de una manera humilde. Podemos haber perdido a nuestros seres queridos, pero contar con personas a nuestro lado que nos quieren.

Bajo estas circunstancias y otras muchas podemos ser felices. Sin embargo, solo algunas personas lo consiguen.

¿Cómo lo hacen?

Para empezar, son capaces de sacar algo positivo de entre todo lo negativo que les puede ocurrir.

No tener mucho dinero puede ser una oportunidad para apreciar mucho más lo que se tiene.

Si una pareja nos hace daño, puede ser que estemos preparados para aprender una gran lección y ser conscientes de lo que no debemos permitir en relaciones futuras.

La felicidad está ahí, presente en todo momento. Tan solo debemos permitir que aflore.

Todas las oportunidades que se cruzan en tu camino marcan tu recorrido. ¡Aprovéchalas!

El victimismo y la queja, los enemigos de la felicidad

Hemos mencionado lo positivo que se puede sacar de cualquier situación negativa. Pero, ¿por qué normalmente no podemos ver nada bueno en lo malo?

Porque nos han enseñado a mantenernos en una zona de confort, donde los cambios no se producen y en la que abrazamos el victimismo y la queja.

Estos son grandes males que nos impiden avanzar, madurar y crecer. Por lo tanto, van haciendo mella en nuestro carácter, y van borrando nuestra sonrisa para sustituirla por una mueca de continua resignación.

Sentirnos víctimas de las circunstancias nos impide ser felices porque no nos damos la oportunidad de hacernos responsables de lo que nos está sucediendo.

No importa lo torcidas que se hayan vuelto las circunstancias. Tú tienes el timón y debes seguir dirigiendo tu barco. El problema es que, en la mayoría de los casos, crees que no tienes control alguno sobre él y sueltas el mando.

La queja va de la mano del victimismo e implica que, aunque puedas hacer algo, como tomar decisiones que cambiarían las cosas, no lo hagas.

Quizás por miedo, por pereza o porque la zona de confort te proporciona una comodidad que no tendrás si tomas la decisión de dirigirte en cualquier otra dirección.

No autosaboteemos nuestra propia felicidad

Es cierto que hay circunstancias muy duras que no nos queda otra que afrontar. Pero, si son tan difíciles, ¿de verdad nos merecemos autosabotear nuestra propia felicidad?

Ser felices es una cuestión de actitud. El positivismo nos llenará de motivación y de fuerzas para salir de manera exitosa de cualquier situación que se nos pueda echar encima.

No caigamos en el victimismo y en la queja. No dejemos de tomar decisiones por miedo a poner un pie fuera de nuestra zona de confort.

Todo cambio y toda decisión es un avance. Un paso más hacia la vida que queremos y que nos permitirá ser felices por lo que somos, por lo que hemos decidido y por lo mucho que hemos crecido.

Si no tomamos decisiones y nos quedamos donde estamos por miedo, si nos quejamos sin hacer nada por cambiar algo que no no está gustando, entonces estaremos yendo en contra de nuestra felicidad.

¿No va siendo momento de cambiar nuestra forma de pensar y permitirnos ser felices?

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