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Vaginosis bacteriana: qué es, causas, síntomas y tratamiento

La vaginosis bacteriana es una infección muy molesta que puede que no conozcamos del todo bien
 

Hoy vamos a descubrir qué es en profundidad, qué la causa y qué podemos hacer para solucionarla y prevenir que aparezca otra vez.

La vaginosis bacteriana afecta a la mayoría de las mujeres. Esto ocurre porque la vagina tiene una serie de bacterias sanas que son necesarias. Pero cuando estas bacterias sufren algún tipo de desequilibrio, esto provoca vaginosis bacteriana. Veamos con más profundidad en qué consiste.

La vaginosis bacteriana está provocada por la bacteria Gardnerella vaginalis. Esta bacteria incrementa su población en la vagina al mismo tiempo que las bacterias del género Lactobacillus disminuyen. Con todo esto, nos encontramos ante una infección vaginal que es necesario tratar.

La vaginosis bacteriana no es una ETS

Ahora que ya sabemos un poco más qué es la vaginosis bacteriana, es necesario que aclaremos que no es una enfermedad de transmisión sexual (ETS). ¿Por qué es necesario que recalquemos esto? Porque puede haber conflictos entre algunas parejas debido al desconocimiento real de esta infección vaginal.

Las mujeres sufren varias infecciones a lo largo de su vida. Cistitis, hongos, vaginosis… pero esto es algo normal y puede surgir incluso aunque nunca hayamos mantenido relaciones sexuales. Por lo tanto, no hay que confundir este tipo de infecciones con ETS.

¿Qué sucede cuando sufrimos de vaginosis bacteriana? ¿Hay algún síntoma que pueda hacer que sepamos lo que nos está sucediendo? Lo cierto es que esto depende. Pues, en algunas mujeres, los síntomas de la vaginosis bacteriana pueden ir y venir. No obstante, veamos algunos de ellos:

Flujo anormal: presenta un color blanco o gris que puede ser desagradable. Además, suele venir acompañado de un fuerte olor a pescado.

Ardor al orinar: cada vez que vamos a orinar, justo antes de finalizar la micción, es posible que notemos un ardor intenso y muy doloroso.

Picazón intensa: puede suceder que sintamos una picazón que no sepamos muy bien dónde se produce, ya que esta puede darse tanto en el exterior como en el interior de la vagina.

Estos síntomas pueden variar mucho dependiendo de la persona. En algunos casos, solo se presentará uno de ellos. En otros, puede que no se manifieste ningún síntoma o este sea tan leve que pase desapercibido.

Lo importante es que ante la primera señal de algo diferente acudamos a nuestro médico. Solamente así podremos cerciorarnos de si es vaginosis o se tratar de otro tipo de infección. Hacernos chequeos regulares, puede ayudar a prevenir o a sanar infecciones sin sintomatología.

Prevención y tratamiento de la vaginosis bacteriana
Ahora que ya sabemos un poco más sobre esta infección y las múltiples maneras en las que puede advertirnos de su presencia, es importante que sepamos qué es lo que la provoca, así como los posibles métodos de prevención y tratamiento.

Duchas vaginales: no son nada recomendadas, ya que alteran el pH de la vagina dejándola más vulnerable y expuesta a contraer infecciones. Entre ellas, está la vaginosis.

Desodorantes: aquellos destinados a su uso en las partes íntimas no son, tampoco, productos recomendables. Si lo hacemos porque nuestro flujo huele mal, debemos hacernos un chequeo médico para descartar que sea una infección.

Productos de limpieza inadecuados: para lavarnos la zona, hay geles, espumas y jabones específicos. Utilizar otros métodos, puede alterar el pH de nuestra vagina.

Prendas de licra: la licra, la lencería… todo esto puede provocar infecciones. Es mejor usar, la mayoría de las veces, prendas interiores de algodón.

¿Has utilizado alguna vez las duchas vaginales? ¿Y los desodorantes destinados a esta zona? Con una buena limpieza utilizando un jabón adecuado debería bastar para sentirnos limpias. Utilizar este tipo de productos pueden hacernos más mal que bien.

El flujo en nuestra vagina tiene una función importante que es la de protegerla frente a las infecciones. Si realizamos muchas duchas vaginales, nuestra vagina va a quedar expuesta. No toda limpieza en exceso es buena.

De igual manera, estemos siempre atentos a la manera en la que nos limpiamos. Hay muchas mujeres que se limpian de atrás hacia delante y este es un grave error. Siempre hay que limpiarse de delante hacia atrás para evitar que las bacterias del ano pasen a la vagina.

¿Has sufrido alguna vez vaginosis bacteriana? ¿Sufres otro tipo de infecciones? Cuando tenemos infecciones recurrentes es necesario que investiguemos aquello que estamos haciendo mal y tomar las precauciones adecuadas. Pues, una infección vaginal puede ser muy molesta e incómoda.

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