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TRAS EL INFARTO, SIGUE EL DOLOR EN EL PECHO

El dolor en el pecho es una de las primeras señales que alertan de la existencia de un infarto de miocardio
 

Erradicar esa molestia es un objetivo fundamental de los servicios de urgencia, pero, sin embargo, no siempre es fácil conseguirlo. Según indica un estudio estadounidense, uno de cada cinco pacientes sigue teniendo dolor de pecho un año después de haber sufrido un infarto.

A través de un cuestionario, los investigadores evaluaron si, un año después de haber sufrido el ataque al corazón, los participantes presentaban dolor de pecho. Además, también tuvieron en cuenta otras variables, como su historia clínica, si estaban tomando alguna medicación o sus estilos de vida.

Un total de 389 individuos (un 20% de la muestra) manifestaron seguir teniendo molestias doce meses después de haber sido hospitalizados.

Estas molestias pueden producirse por varios motivos: por un lado, el paciente puede tener lesiones en otras arterias distintas de la que se ha ocluido y ha provocado el ataque al corazón y, por otro, alrededor del área infartada puede quedar una zona con isquemia (falta de riego sanguíneo) que provoque dolores repetidos (síntomas de angina de pecho).

En cualquier caso es un problema grave y un predictor muy importante de un nuevo infarto o incluso la muerte

Factores de riesgo

En su análisis, los investigadores de este trabajo encontraron varios factores que parecían estar relacionados con las probabilidades de sufrir síntomas de angina meses después de un ataque al corazón.

Según sus datos, las molestias eran más frecuentes entre los individuos más jóvenes, los varones de otras razas distintas de la blanca, aquellos que habían sufrido previamente una angina de pecho o una operación de bypass coronario y aquellos que habían experimentado dolores recurrentes en el pecho durante su hospitalización por el infarto.

Además, también los individuos que continuaron fumando tras el ataque al corazón, quienes necesitaron una angioplastia o la implantación de un stent coronario posterior al infarto y los que tenían síntomas depresivos presentaban una incidencia mayor de molestias en el pecho.

Algunos de estos factores (como la angioplastia posterior) podrían ayudar a identificar a subgrupos de pacientes que necesitarían una especial vigilancia después de haber sufrido un infarto

La investigación futura sobre factores modificables, como la depresión o el tabaquismo, podrían ser importantes en la búsqueda de soluciones para aliviar la angina y evitar posibles complicaciones cardiacas

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