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Ritmo circadiano: el reloj biológico que controla el sueño

Dormir es una función biológica básica de nuestro organismo que nos ayuda a recuperarnos y prepara al cuerpo para enfrentarse a un nuevo día
 

Conseguir un descanso reparador es vital para gozar de un adecuado nivel de bienestar. Pero, ¿te has preguntado alguna vez, por qué la mayoría de personas duermen durante la noche? ¿Qué ocurre si esto se ve alterado?

La razón que explica nuestros patrones de sueño radica en nuestro ritmo circadiano, la influencia del sol y la melatonina. Veamos en qué consisten y qué influencia tienen sobre la calidad de nuestro sueño.

La influencia del sol y la melatonia en el sueño

El ritmo circadiano es nuestro reloj biológico, está conformado por ciclos de 24 horas aproximadamente y es el encargado de regular nuestras funciones fisiológicas de sueño/vigilia, aspecto que se ve, altamente influido por la intensidad de luz solar. Cuando el nivel de luz desciende, el organismo se prepara para descansar. El sol es el encargado de indicar a nuestro organismo cuando toca estar activo (durante el día) y cuando toca descansar (de noche). Sabemos que cuando dormimos, aspectos como nuestra temperatura corporal y/o presión arterial disminuyen, lo que hace que nuestro sistema de alerta decaiga también. Cuando un organismo se ve forzado a no seguir estos ritmos, su salud, a la larga, lo sufrirá, dado que se disocian los ritmos biológicos. Debemos realizar más esfuerzo, para estar activos en la fase de sueño (noche) y dormir en la fase activa (día).

A todo esto, hay que añadirle también la influencia de una hormona, la melatonina, encargada de regular este reloj biológico. La melatonina se desprende en mayor cantidad durante la noche ayudando a favorecer el sueño.

Consecuencias para la salud de trabajar de noche

En algunos momentos estos ritmos se ven alterados, en especial, ante trabajos que requieran realizarse en turno de noche. Algunas de las consecuencias de modificarlo serian:

Las personas que duerman de día, tienen entre 5 y 7 horas menos de sueño semanales que quienes no tienen estos horarios, con peor calidad de sueño, así como mayores dificultades para conciliarlo y/o la sensación de no haber descansado, es decir, un sueño poco reparador.

Mayor desgaste por permanecer activas cuando biológicamente no toca, lo que les lleva a sufrir episodios como hipertensión o hipercolesterol, así como envejecimiento prematuro.

Son frecuentes los episodios de fatiga, así como una mayor predisposición a los accidentes laborales.

El estado de ánimo también se ve repercutido lo que da lugar a cuadros como: depresión, ansiedad y /o estrés.
Déficit en Vitamina D, se trata de una vitamina que se sintetiza en exposición al sol y que es la encargada de mantener nuestro esqueleto en buenas condiciones, así como de regular y reforzar nuestro sistema inmunitario, las personas que se ven privadas de sol, presentan altas carencias en esta vitamina y problemas óseos asociados a la misma.

Los hábitos alimentarios tienen a desestabilizarse lo que conlleva una mayor predisposición a sufrir sobrepeso.
Una mayor predisposición a trastornos cardiovasculares y una ascusada disminución de la esperanza de vida.

Cómo adoptar una buena rutina del sueño

Es importante matizar que no todas las personas tienen el mismo nivel de susceptibilidad y que existen individuos que pueden organizar su jornada, de acuerdo, a unos horarios invertidos sin apenas consecuencias, cabe decir que son casos excepcionales. Si no es tu caso, es importante que sigas unas pautas básicas que te ayudarán con todo esto:

Intenta dormir las horas necesarias: Eso significa un mínimo de 6 horas. Lo ideal son unas 8 pero depende de la persona y sus necesidades.

Establece una higiene del sueño: Hace referencia a esos pequeños rituales que sirven para avisar a tu cuerpo de que la hora de dormir se acerca, tomar una infusión y/o realizar aromaterapia, son algunos ejemplos. Así como, mantener la habitación a una temperatura y un nivel de luz adecuadas, es importante que no haya apenas luz, ni sonidos, ni aparatos eléctricos cerca, ya que dificultan el descanso

Intenta seguir un horario regular de sueño: Procura irte a dormir siempre a la misma hora, así pese a hacerlo de día, acostumbrarás a tu cuerpo a dormir a una misma hora y te lo pedirá.

Puedes utilizar suplementos naturales como: valeriana, pasiflora y/o melatonina que ayudan conciliar sueño y se venden sin receta médica. Así como, infusiones de las mismas.

Practica con relajación y/o meditación: Ambas ayudan a focalizar la atención y por tanto, favorecen el sueño.

Evita consumir cafeína y/o otros estimulantes las horas previas al descanso.

Bebe agua. No te vayas a dormir poco hidratado o tu sueño no será reparador.

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