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¿PUEDO SER MADRE LUEGO DE HABER TENIDO CÁNCER?

Cómo afecta a la fertilidad los tratamientos contra esta enfermedad
 

Desde hace algunos años se vienen proponiendo diferentes estrategias para proteger y conservar la función ovárica en pacientes con cáncer. El de mama es uno de los más frecuentes, en Argentina. Aproximadamente 1 de cada 8 mujeres están en riesgo de padecerlo a lo largo de su vida.

Las mujeres sufren en gran medida las consecuencias de los tratamientos para el cáncer. Preservar la fertilidad de las pacientes a las que se les diagnostica esta enfermedad debería ser una cuestión a tener en cuenta desde el mismo momento del diagnóstico.

¿Mi fertilidad se puede ver afectada por los tratamientos contra el cáncer?

La infertilidad puede ser producida por cualquiera de los diferentes tratamientos empleados actualmente:

Radioterapia: la radiación del útero o los ovarios pueden causar infertilidad o esterilidad permanente. En algunos casos la menstruación puede aparecer meses o años después de haber terminado el tratamiento.

Quimioterapia: uno de los potenciales efectos secundarios de este tratamiento es la afectación del sistema reproductivo, ya que actúa sobre todas las células del cuerpo, destruyendo tanto las células tumorales como las sanas que se encuentran en proceso de división. Básicamente su consecuencia sería la reducción del número de óvulos.

Cirugía: si se extrae un solo ovario puede verse afectada en gran medida. Ahora, en el caso de que se extraigan ambos no hay posibilidad de mantener la fertilidad.

¿Qué puedo hacer ANTES del tratamiento oncológico?

Existen varias opciones para que la paciente pueda tener hijos luego de haber tenido la enfermedad, aunque el tratamiento haya afectado a su fertilidad.

Uno de los tratamientos más usados es la criopreservación de ovocitos o vitrificación: consiste en congelar los ovocitos después de haber realizado una estimulación ovárica. La gran ventaja de esta opción es que le permite a la mujer tener hijos unos años después de congelarlos, pero con las mismas posibilidades que cuando se vitrificaron sus óvulos.

Otro de los tratamientos es la criopreservación de tejido ovárico: con esta técnica se consigue preservar la fertilidad y la función hormonal ovárica. Consiste en la extracción de la “corteza” de uno de los ovarios, mediante cirugía, para ser congelada posteriormente. Cuando la paciente se cura, esta “corteza” que se obtuvo puede ser reimplantada en el mismo lugar de donde se sacó.

Si no se hizo ninguna de las opciones anteriores, las alternativas van a depender de cada caso en especial.

Donación de óvulos: en el caso de que la función ovárica no se recuperase, existe la donación de óvulos, ya que el útero no se verá lesionado con la quimio o radioterapia.

Reproducción asistida: es conveniente realizar un estudio exhaustivo de la función ovárica, para valorar las posibilidades de embarazo. Así dependiendo de la edad y la reserva ovárica de la paciente, se podrán realizar los diferentes tratamientos de reproducción asistida que están disponibles en la actualidad en nuestro país: inseminación artificial, fecundación in vitro (FIV), o microinyección intracitoplasmática de espermatozoides (ICSI).

Medios naturales: la recuperación ovulatoria normal sería la situación ideal, lamentablemente no supera el 20/30% de los casos. En estos casos lo ideal es tratar de obtener una gestación por medios naturales, aunque es conveniente esperar el tiempo que aconseje el oncólogo tratante.

Adopción: por último y no por ello menos importante, otra alternativa para formar una familia en estos casos es la adopción.

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