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El bebé tiene hipo

Hasta la edad de un año, los niños pueden tener hipo regularmente y puede durar varios minutos, ¡llegando incluso hasta la media hora! Afortunadamente no es doloroso.
 

Las causas del hipo
El hipo se debe a una contracción súbita e involuntaria del diafragma, el músculo que separa el tórax del abdomen. Esta contracción ocurre cuando el bebé ha absorbido violentamente un exceso de aire o de líquido. “Concretamente, el diafragma se contrae de manera repetitiva y conlleva a una vibración en las cuerdas vocales. La glotis se cierra brutalmente después de cada espasmo, lo que provoca el famoso hipo” explica la doctora Eve Balzamo, pediatra.

¿En qué momentos aparece el hipo?
El hipo aparece cuando el estómago de tu bebé está lleno. Sin embargo, a veces, este sonido gutural puede ocurrir también sin razón alguna, incluso cuando el pequeño está durmiendo.

No te preocupes por el hipo
Puede ser impresionante ver que tu hijo tiene hipo. A veces puede durar incluso media hora. Pero puedes estar tranquila, se trata de un fenómeno común y no es doloroso. De hecho existe un refrán popular que dice “Hipo de niño para vivir, el del viejo para morir”.

Calmar el hipo
Para los adultos, existe un remedio de abuela: empapar un trozo de azúcar en vinagre y tragarlo entero. ¡Es radical! No lo utilices con los niños ni intentes asustarles para parar el hipo. Entre comidas, dale mejor un biberón con agua. También puedes mantener a tu hijo, unos 20 minutos en posición vertical después de las comidas para ayudarle a digerir o utilizar una tetina más blanda si toma biberón. En cualquier caso, el hipo para solo después de un rato. Evidentemente, puedes arrullar a tu hijo suavemente durante la crisis, pero te darás cuenta de que el hipo no le molesta mucho. Si no, siempre le puedes pedir consejo al homeópata que te recomendará Teucrium marum 4CH, en caso de crisis frecuentes.

¿Hipo o regurgitación?
También es frecuente que los bebés regurgiten un poco de leche. Sin embargo si las regurgitaciones son demasiado frecuentes, el esófago puede estar dañado. Existen casos de ERGE (reflujos gastroesofágicos) internos, es decir, la leche remonta hacia el esófago, pero el bebé no la vomita. En caso de duda o si sientes que tu pequeño está incómodo, no dudes en consultar con un médico.

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