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Yoga prenatal: todo lo que debes saber

Los cambios físicos que se producen en el organismo durante la gestación, sumados a los nervios por convertirse en madre, pueden generar estrés en la embarazada
 

Ahora bien, ¿sabías que el yoga prenatal puede ayudarte a reencontrar el equilibrio?

Practicar yoga para embarazadas puede ser una excelente manera de prepararse para el parto mental y físicamente. En este artículo, hablaremos de los beneficios del yoga prenatal. ¡No te lo pierdas!

¿Qué es el yoga prenatal?

Antes de enfocarnos específicamente en el yoga para embarazadas, es necesario definir qué es. Se trata de una práctica que engloba técnicas de concentración, respiración y meditación para alcanzar la salud física y mental. En realidad, más que una “práctica” se trata de un estilo de vida.

A nivel físico, el yoga prenatal intenta mejorar la flexibilidad y fuerza de las embarazadas, además de enseñarles a respirar y relajarse. El objetivo de esta práctica durante la gestación es obtener las herramientas necesarias para vivir un parto más fácil y en armonía.

Cómo son las clases de yoga

Si estás pensando iniciarte en el yoga prenatal, quizá quieras saber antes en qué consiste una clase de esta práctica. En primer lugar, las clases tienen una duración media de entre una hora y una hora y media. Durante este periodo, realizarás diferentes posturas y ejercicios de respiración y meditación como:

Saludos al sol: sucesión de posturas pensadas para calentar los músculos y encauzar la energía corporal.
Asanas: así se llama a las posiciones estáticas que trabajan la musculatura. Se realizan en dúos de postura y contrapostura. Existen clases de yoga dinámico donde las posturas se realizarán con movimiento.
Relajación: tras la práctica, llega el momento de poner nuevamente el cuerpo y al mente en calma antes de partir. Puede ser el momento adecuado para meditar.
Beneficios del yoga prenatal

Para ayudarte a tomar una decisión, te contaremos qué mejorías puedes notar al practicar yoga durante el embarazo. El yoga ofrece un montón de beneficios a las futuras madres, entre ellos podemos destacar:

Mejora del sueño.
Ayuda a aumentar la flexibilidad y resistencia, dos aspectos importantes de cara al parto.
Reduce el dolor de espalda.
Puede ayudar a disminuir la presencia de náuseas.
Disminuye los dolores de cabeza.
Baja los niveles de estrés y aumenta la función inmunológica.
Armoniza la mente, el espíritu y el cuerpo.
Te mantiene ágil y en forma a lo largo de la gestación.
Podría ayudar a disminuir los dolores durante el parto, según un estudio realizado en el año 2017.
Te ayuda a conectar con tu bebé: durante la clase de yoga te enfocarás al 100 % en tu propio cuerpo y de esta manera, podrás conectar de forma profunda con tu pequeño.

¿Cuándo practicar yoga en el embarazo?

Si se trata de un embarazo sin complicaciones, puedes practicar yoga desde inicios de la gestación y hasta el parto. Es decir, que si no tienes contraindicación médica para realizar ejercicio físico, podrías iniciar ya mismo la práctica de esta disciplina.

Por supuesto, te recomendamos que antes de comenzar, consultes con tu médico al respecto. Él mejor que nadie podrá aconsejarte sobre la base de tu condición de salud y la de tu bebé.

En caso de que tu médico apruebe tus deseos de iniciar yoga prenatal, te damos otro consejo: busca un estudio o gimnasio con clases especializadas para embarazadas. No intentes comenzar con esta práctica de manera individual. Recuerda que lo más importante en este momento es la salud de tu bebé. ¡Extrema los cuidados!

3 posturas básicas de yoga

¿Quieres saber qué te espera en una clase de yoga para embarazadas? Aquí te comentamos cómo se realizan tres posturas básicas, ideales para principiantes.

Dandasana: se trata de una postura base. Siéntate en el suelo, con la espalda erguida y estira las piernas. Apoya las manos en el suelo a los lados de tus muslos. Vigila que tus piernas estén juntas. El objetivo principal es tonificar la espalda y las piernas.

Sukhasana: es quizá la postura más famosa de todas y está muy asociada a la meditación. Siéntate en el suelo y cruza las piernas colocando cada pie contra la rodilla opuesta para que no toque el suelo. Mantén la espalda erguida. Esta posición ayuda a fortalecer la espalda y a aumentar la flexibilidad de la ingle, entre otras cosas.

Tadasana: colócate de pie con los pies en paralelo, de manera que tus dedos gordos se toquen pero los talones queden levemente separados. Mantén la espalda recta, relaja los hombros y la cabeza. De esta manera, mejorarás la postura y ayudarás a prevenir el dolor de ciática.

¿Qué te parecen los beneficios del yoga prenatal? Sin duda, son muchos y merece la pena probar la práctica para aprovecharlos. Recuerda: ¡consulta con tu médico antes de inscribirte en un curso!

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