Médica Cardióloga / Especialista en Insuficiencia Cardíaca
Cardiología Clínica / Cardiopatía Isquémica / Cardiología en la Mujer / Prequirúrgicos / Examen de Ingreso Escolar y Aptitud Física

MUCHO MÁS QUE CUIDAR A TU CORAZÓN

Soy la Dra. Noelia I. Ritondale, médica recibida en el año 2010 (UNR) y Especialista en Cardiología en 2015 otorgado por la Federación Argentina de Cardiología y Colegio de Médicos de Rosario.

Posgrado de Especialización en Insuficiencia Cardíaca en 2016, Universidad Favaloro. Médica de staff Unidad Coronaria y del Servicio de Cardiología del Hospital Municipal San José de Campana (Buenos Aires) donde me dedico principalmente al abordaje de pacientes con Insuficiencia Cardíaca y Trasplante Cardiopulmonar.

En Rosario participo del staff de cardiólogos de consultorio externo del Sanatorio Delta y además formo parte del equipo médico de distintos centros y consultorios privados.

RECONOCIENDO LAS PATOLOGÍAS MAS COMUNES DEL CORAZÓN

Dentro de los principales motivos de consulta que tengo en mi consultorio, los más frecuentes son:
Tengo palpitaciones. ¿Podría ser una arritmia?

La palpitación es la percepción de los propios latidos cardíacos. Generalmente, las personas no tienen un registro consciente de la contracción rítmica e incesante del músculo cardíaco. Pero, en determinadas circunstancias, un individuo puede percibir los latidos como un golpe en el pecho o en el cuello.

Las palpitaciones se pueden generar por un cambio significativo de la frecuencia cardíaca (se acelera o enlentece el pulso) o por una alteración del ritmo cardíaco (sensación de latidos irregulares). Estas alteraciones, conocidas como “arritmias”, pueden manifestarse de múltiples formas: latidos únicos anticipados (extrasístoles), latidos únicos más intensos, pausas inesperadas, pulsaciones rápidas (taquicardia sostenida). Algunas palpitaciones son el resultado de una “fibrilación auricular” (que se manifiesta como un pulso irregular).

La gravedad de las palpitaciones depende del tipo de arritmia involucrada, así como también de las características del paciente (edad, enfermedad cardiológica previa, factores de riesgo, etc.)

Cualquier individuo puede experimentar palpitaciones, inclusive en perfecto estado de salud.

SÍNTOMAS

En casos de bradiarritmias: (frecuencia cardíaca baja)

Debilidad

Mareos

Desmayos

En casos de taquiarritmias: (frecuencia cardíaca alta)

Palpitaciones en el pecho, cuello o boca del estómago

Sudoración

Dificultad para respirar (disnea)

EXÁMENES DIAGNÓSTICOS

Examen físico

Electrocardiograma (ECG)

Holter de 24 Hs

Ergometría (prueba de esfuerzo)

Ecocardiograma

TRATAMIENTO

Depende de la causa que origina las palpitaciones. A veces, éstas no requieren ningún tratamiento. Algunas arritmias son tratadas con fármacos

En algunos casos, es necesario realizar un estudio electrofisiológico para realizar el diagnóstico definitivo y eventual tratamiento mediante una intervención llamada “ablación por radiofrecuencia”.

Tuve / tengo dolor de pecho. ¿Puedo tener un infarto?

El dolor de pecho o dolor torácico puede tener distintas causas.

Pueden ser de origen cardiovasculares y no cardiovasculares

Entre los dolores que tienen origen cardiovascular, figuran el infarto de miocardio, la angina inestable, la pericarditis y la disección aórtica.
Los dolores de pecho pueden tener también otras causas:

Esofágicas: espasmo esofágico, reflujo gastroesofágico

Gastrointestinales: gastritis, úlcera péptica y duodenal, hernia hiatal

Pulmonares: tromboembolia, neumotórax, neumonía

Pleural: pleuritis

Pared torácica: músculos pectorales, intercostales, condritis y/o neuropatías

Psicógenas: crisis de pánico

SÍNTOMAS
De origen cardíaco: dolor opresivo, con irradiación a hombro, brazo izquierdo o mandíbula. Puede acompañarse de falta de aire, sudoración, mareos, náuseas y vómitos.

De origen gastrointestinal: acidez, dolor torácico con irradiación a abdomen, náuseas y vómitos.

De origen pulmonar y pleural: dolor tipo puntada que varía con la respiración. En caso de neumonía, puede asociarse a secreciones respiratorias (catarro) o tos.

Originado en huesos, cartílagos (osteocondritis) o músculos: dolor que varía con la respiración y el movimiento. Se exacerba con la tos.

De origen psicológico: dolor opresivo asociado a angustia y aumento de la frecuencia respiratoria.

Si el tipo de dolor es cardíaco, podríamos sospechar que tiene o tuvo un infarto y actuar acorde a ello, pero… ¿Que es el Infarto de Miocardio?

INFARTO DE MIOCARDIO

Es la muerte de las células del corazón (miocardio) debida a la repentina obstrucción de una de las arterias que lo nutren con sangre.

Generalmente, esta obstrucción es producto de un coágulo que se ha formado al romperse una placa de colesterol en la pared de una arteria coronaria.
Al producirse un infarto, alguna de las paredes del corazón queda sin irrigación y deja de moverse. Como consecuencia, pueden surgir diversas complicaciones: insuficiencia cardíaca, arritmias graves, ruptura cardíaca, daño de alguna de las válvulas del corazón.

SÍNTOMAS

Dolor repentino en el centro del pecho, como una opresión, que puede irradiarse al cuello, los brazos y la espalda. El dolor (angina) no se modifica con la respiración ni los movimientos del cuerpo.

Falta de aire

Náuseas

Vómitos

Palidez

Palpitaciones

FACTORES DE RIESGO

Tabaquismo.

Hipertensión arterial.

Diabetes

Antecedentes familiares

Colesterol elevado

Obesidad

Sedentarismo

El estrés emocional, el frío y el ejercicio pueden desencadenar un infarto de miocardio

EXÁMENES DIAGNÓSTICOS

Electrocardiograma

Análisis de enzimas cardíacos y marcadores bioquímicos (troponinas, CPK)

Radiografía de tórax.

Ecocardiograma, doppler cardíaco.

TRATAMIENTO

Es muy importante consultar rápidamente a un centro de salud cuando aparece un dolor de pecho, para iniciar el tratamiento de reperfusión, que consiste en la desobstrucción de la arteria coronaria.

Cuanto antes pueda abrirse la luz de la arteria, mayor cantidad de músculo cardíaco podrá salvarse y mejor será el pronóstico.

Dentro de las primeras medidas terapéuticas, se encuentra el suministro de aspirina. Luego, se inician los tratamientos de reperfusión, que incluyen:

Fármacos trombolíticos: se administran por vía intravenosa y disuelven el trombo o coágulo que obstruye la arteria coronaria. Ejemplo: estreptoquinasa

Angioplastia: introducción de un catéter con balón para eliminar la obstrucción en la arteria coronaria. En la mayoría de los casos, luego se coloca un stent

El tratamiento continúa después con:

Fármacos antiagregantes o antiplaquetarios que licúan la sangre (aspirina y otros como clopidogrel, prasugrel, ticagrelor)

Fármacos anticoagulantes (en algunos casos, inyecciones subcutáneas de enoxaparina o fondaparinux)

Fármacos beta-bloqueantes (reducen las pulsaciones, la presión y las arritmias) por ejemplo, atenolol, carvedilol, bisoprolol

Estatinas (para controlar el colesterol)

Además, tras un infarto se utilizan antihipertensivos y diuréticos

PREVENCIÓN

La prevención del infarto se realiza mediante el control de los factores de riesgo, los chequeos médicos periódicos y el uso de fármacos apropiados.

Las personas que ya tuvieron un infarto tienen alto riesgo de padecer otro, por lo que los controles de salud y el tratamiento farmacológico deben ser intensivos.

Voy a empezar a realizar actividad física. ¿Necesito un chequeo Cardiovascular? ¿En qué consiste?

El Chequeo Cardiovascular Preventivo consiste en una evaluación integral y personalizada destinada a detectar los factores de riesgo cardiovasculares (como hipertensión, diabetes, colesterol elevado, entre otros) o patologías cardiovasculares asintomáticas, con el propósito de disminuir el riesgo cardiovascular y prevenir el desarrollo de eventos, tales como: infarto al miocardio, infarto o hemorragia cerebral y otros.

Los objetivos del Chequeo Cardiovascular Preventivo son:
Promover estilos de vida saludables, como alimentación saludable, actividad física y bienestar psicosocial

Identificar en cada persona los factores de riesgo cardiovascular más importantes

Desarrollar un plan individual para intervenir sobre los factores de riesgo que sean modificables

Reducir el riesgo de presentar un evento cardiovascular

El Chequeo Cardiovascular Preventivo debe contar con:
Exámenes de sangre (perfil lipídico, glicemia, entre otros)

Medición del índice tobillo-brazo (examen que sirve para detectar problemas en la circulación de las piernas)

Control de presión arterial, peso y talla

Test de esfuerzo y medición de grosor medio intimal (IMT), según chequeo seleccionado

Entrevista con nutricionista

Evaluación por cardiólogo con los resultados de los exámenes

Destinado a todas las personas mayores de 18 años, con o sin factores de riesgo, que deseen conocer su riesgo cardiovascular e iniciar acciones preventivas para reducirlo.

Un grupo de especial interés son los familiares de personas que hayan tenido alguna enfermedad cardiovascular, ya sea un infarto al miocardio, infarto o hemorragia cerebral o enfermedad vascular periférica.

También está recomendado especialmente para sujetos diabéticos o aquellos que presenten más de 2 factores de riesgo conocidos. Por ejemplo: hipertensión y tabaquismo; dislipidemia y sedentarismo, entre otros.

¿Qué es la Hipertensión Arterial? ¿Qué síntomas produce?

La hipertensión arterial se define por la detección de promedios de la presión arterial sistólica (“máxima”) y/o diastólica (“mínima”) por encima de los límites establecidos como normales para los registros obtenidos en el consultorio. Dicho límite es de 140 mmHg para la sistólica y de 90 mmHg para la diastólica.

La presión arterial sistólica o máxima es la fuerza ejercida por la sangre sobre las arterias cuando el corazón se contrae. La presión arterial diastólica refleja la presión existente en las arterias cuando el corazón está en reposo, entre los latidos cardíacos.

En el 90-95% de los casos de hipertensión arterial, se desconoce la verdadera causa (se denomina “hipertensión esencial”). En el 5-10% restante, la hipertensión puede asociarse a trastornos renales, hipertiroidismo, tumor en la glándula suprarrenal o en la hipófisis, o al embarazo. En estos casos, se habla de “hipertensión secundaria”.

La hipertensión arterial es una enfermedad controlable, que disminuye la calidad y la expectativa de vida puesto que aumenta el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares. La modificación del estilo de vida y el tratamiento con medicación específica permiten controlar la hipertensión arterial.

SÍNTOMAS

No presenta síntomas habitualmente.

IMPORTANTE! El sangrado nasal, el dolor de cabeza o las hemorragias conjuntivales no son síntomas de hipertensión.

FACTORES DE RIESGO:

Edad: mayor a 50 años

Sexo: las mujeres en la post menopausia aumentan el riesgo de hipertensión

Antecedentes familiares

Obesidad central o abdominal

Sedentarismo

Alcoholismo

Tabaquismo

Estrés

Elevada ingesta de sodio (sal)

Etnia: afroamericano

Algunos anticonceptivos (especialmente, cuando la mujer fuma)

EXÁMENES DIAGNÓSTICOS

Control periódico de la presión arterial en el consultorio médico

MAPA (Monitoreo Ambulatorio de la Presión Arterial)

MDPA (Monitoreo Domiciliario de la Presión Arterial)

Análisis de sangre y orina

Electrocardiograma (ECG)

Ecocardiograma

IMPORTANTE! La presión arterial debe ser medida en un ambiente tranquilo y con temperatura templada. El primer registro debe ser tomado en posición sentada luego de 5 minutos de reposo.

No es aconsejable la toma de la presión arterial en ámbitos donde no se cumpla con la metodología adecuada. Para efectuar el automonitoreo de la presión arterial en el domicilio, es importante seguir las recomendaciones técnicas.

TRATAMIENTO

Alimentación con poca sal. Se recomienda evitar el consumo de alimentos procesados, embutidos, fiambres, quesos duros; seleccionar alimentos y aguas bajos en sodio; y favorecer el consumo de frutas y verduras como fuente de potasio (que ayuda a controlar la presión arterial)

De presentar sobrepeso, se indica una reducción del peso corporal

Abandono del tabaquismo

Actividad física regular acorde a la edad de cada paciente. La recomendación es 30 minutos diarios de actividad física moderada

El tratamiento farmacológico se realiza con medicamentos antihipertensivos de las siguientes familias:

Inhibidores de la Enzima Convertidora de Angiotensina (IECA): la denominación de estas drogas termina con “pril”. Por ejemplo, enalapril

Agonistas de Receptores de Angiotensina (ARAII): En su denominación, las drogas terminan en “sartán”. Por ejemplo, losartán

Calcioantagonistas: al bloquear la entrada de calcio a las células, disminuyen la tensión en las arterias

Beta-bloqueantes: reducen la frecuencia cardíaca y la tensión en el músculo cardíaco

Diuréticos: estas drogas favorecen la eliminación de líquido y minerales con la orina, regulando el volumen en la sangre.

PREVENCIÓN

Alimentación con bajo contenido de sal (seleccionar panes, galletitas, quesos, aguas con menor aporte de sodio) y con alta contribución de potasio (frutas, verduras, legumbres y pescado)

Peso normal

No fumar

Actividad física regular

INSUFICIENCIA CARDÍACA

La insuficiencia cardíaca es una enfermedad grave en la que el corazón no bombea la sangre al organismo como debería. Esto significa que la sangre no puede llevar suficiente oxígeno y nutrientes al organismo para que funcione normalmente. Esto, por ejemplo, puede causar sensación de cansancio o fatiga. También significa que no se pueden eliminar adecuadamente los desechos, con lo cual se acumula líquido en los pulmones y en otras partes del cuerpo, como por ejemplo las extremidades inferiores y el abdomen.

La insuficiencia cardíaca suele aparecer cuando se tiene (o ha tenido) un trastorno médico, como una enfermedad coronaria, un Infarto de miocardio o hipertensión, que le ha dañado el corazón o lo ha sometido a cargas adicionales.
Puede manifestarse a cualquier edad pero su frecuencia aumenta claramente con el avance de la edad. Alrededor del 1% de las personas menores de 65 años padecen insuficiencia cardíaca, pero el 7% de las personas de 75 a 84 años presentan esta enfermedad, porcentaje que aumenta al 15% en las personas mayores de 85 años. Esta es la causa más frecuente de hospitalización en las personas mayores de 65 años.

Aunque se denomina “insuficiencia” cardíaca, esto no significa que el corazón esté a punto de dejar de funcionar. Quiere decir en cambio que el corazón tiene dificultades para satisfacer las necesidades del organismo (especialmente durante momentos de actividad).

¿Que funciona mal en la Insuficiencia Cardíaca?

Si usted padece insuficiencia cardíaca, su corazón tiene dificultades para bombear la sangre al organismo. Esto puede ocurrir por muchos motivos, habitualmente porque tiene (o ha tenido) una enfermedad que le ha dañado el corazón (p. ej., enfermedad coronaria con un infarto de miocardio) o lo ha sometido a cargas adicionales (p. ej., hipertensión arterial).

Este daño o carga adicional puede afectar a la contracción o al llenado (relajación) del corazón y, frecuentemente a ambas funciones.

Si su corazón no se contrae como debería, no es capaz de bombear suficiente sangre de los ventrículos. Si su corazón no es capaz de vaciarse y relajarse completamente, entrará menos sangre en el corazón y, por tanto, habrá menos sangre para bombear.

La insuficiencia cardíaca tiene dos efectos principales. En primer lugar, no llega suficiente sangre al organismo, lo que puede causar fatiga. En segundo lugar, la sangre queda retenida esperando a entrar en el corazón. Esta acumulación de sangre provoca que salga líquido de los vasos sanguíneos a los tejidos circundantes. El resultado es la acumulación de líquido (normalmente en los pulmones y el abdomen) y la congestión de los pulmones.

Al principio, su organismo se adapta para intentar compensar el deficiente bombeo del corazón debilitado. Sin embargo, estas adaptaciones sólo compensan durante poco tiempo y, de hecho, a largo plazo pueden realmente aumentar la debilidad del corazón.

¿Cuáles son los distintos tipos de Insuficiencia Cardíaca?

La insuficiencia cardíaca es diferente en cada paciente; las partes afectadas del corazón y los síntomas pueden variar considerablemente. Por este motivo, es posible que su médico utilice distintos términos para describir su afección.
Los dos tipos principales de insuficiencia cardíaca son la insuficiencia cardíaca crónica y la insuficiencia cardíaca aguda.

La insuficiencia cardíaca crónica es más frecuente y los síntomas se manifiestan con lentitud a lo largo del tiempo y generalmente empeoran de forma paulatina.
La insuficiencia cardíaca aguda aparece repentinamente y los síntomas son al principio graves. La insuficiencia cardíaca aguda se produce después de un infarto de miocardio que ha dañado una zona del corazón o, con más frecuencia, se debe a la imposibilidad súbita del organismo de compensar la insuficiencia cardíaca crónica.

Si experimenta una insuficiencia cardíaca aguda puede ser inicialmente grave, pero a veces dura poco tiempo y mejora con rapidez. Suele requerir un tratamiento urgente y la administración de medicamentos inyectados (por vía intravenosa).

SÍNTOMAS DE LA INSUFICIENCIA CARDÍACA

Los síntomas de la insuficiencia cardíaca pueden variar considerablemente de una persona a otra, en función del tipo de insuficiencia cardíaca que se padezca. Por tanto, puede presentar todos los síntomas que se describen aquí o solo algunos de ellos.

En la fase inicial es poco probable que note síntomas, pero si la insuficiencia cardíaca progresa es probable que experimente síntomas, cada vez más graves.

Los síntomas principales de la insuficiencia cardíaca son consecuencia de la acumulación de líquido o congestión. y del escaso flujo sanguíneo al organismo. En esta sección se explicarán estos síntomas y se darán consejos para mejorarlos.

Los síntomas originados por acumulación de líquido o congestión son :

Disnea

Tos / sibilancias

Hinchazón tobillos y edemas en las piernas

Aumento de peso.

Los síntomas relacionados con la disminución del flujo sanguíneo en partes del organismo son :

Cansancio / fatiga

Mareos

Aumento de la frecuencia cardica

Otros síntomas:

Perdida del apetito

Necesidad de orinar varias veces a la noche

Depresión y ansiedad

¿QUÉ CAUSA LA INSUFICIENCIA CARDÍACA?

La insuficiencia cardíaca puede ser consecuencia de enfermedades actuales o antiguas, que dañan el corazón o lo someten a cargas adicionales. Si tiene (o ha tenido) más de una de estas afecciones, su riesgo de insuficiencia cardíaca aumenta considerablemente. Su médico le dirá las causas de su insuficiencia cardíaca.

Esta sección presenta los diferentes trastornos que pueden causar o desencadenar insuficiencia cardíaca, explica cada uno de ellos y cómo pueden producir insuficiencia cardíaca.

Algunas de las causas más frecuentes de insuficiencia cardíaca son :

Infartos de miocardio

Enfermedad coronaria

Hipertensión arterial

Cardiopatía valvular

Enfermedad del músculo cardíaco o inflamación del corazón

Anomalías cardíacas congénitas

Enfermedades pulmonares

Alcoholismo / drogadicción

Con menos frecuencia, algunas personas cuyo organismo compensa bien la insuficiencia cardíaca pueden presentar síntomas si su corazón es incapaz de satisfacer temporalmente las necesidades corporales. Los procesos que pueden desencadenar este tipo de insuficiencia cardíaca son :

Infección

Enfermedad renal / insuficiencia renal

Anemia

Ritmo cardíaco anormal

Hiperactividad de la glándula tiroidea

Si se tratan estos desencadenantes, a menudo la insuficiencia cardíaca mejora.

Otras enfermedades, como la diabetes, agravan la insuficiencia cardíaca.

Además, las personas con insuficiencia cardíaca suelen manifestar síntomas si dejan de tomar los medicamentos o no siguen correctamente el plan terapéutico.

En algunas personas se desconoce la causa de la insuficiencia cardíaca, ya que no presentan ninguno de los trastornos que se han mencionado. Si no está seguro de la causa de su afección, coméntelo con su médico.

PRUEBAS HABITUALES PARA DIAGNOSTICAR LA INSUFICIENCIA CARDÍACA

Si sospecha que tiene síntomas de insuficiencia cardíaca, hable con su médico (normalmente su médico de atención primaria o médico general).

Es probable que su médico le haga una exploración minuciosa de su cuerpo y le pregunte por sus síntomas, sus antecedentes médicos y sus hábitos. Es importante que responda a estas preguntas con la mayor franqueza y exactitud posible, para que el médico pueda realizar un diagnóstico preciso e identificar el mejor tratamiento.

Si su médico sospecha que padece insuficiencia cardíaca, es posible que le recomiende que se haga algunas pruebas. Dichas pruebas contribuirán a demostrar si su corazón está funcionando adecuadamente y, si no es así, a averiguar dónde reside el problema.

Esta sección explica las pruebas que puede prescribir su médico y lo que pueden demostrar.

Las pruebas más frecuentes son :

Historia clínica y exploración física

Electrocardiograma (ECG)

Análisis de sangre

Radiografía del tórax

Ecocardiografía

Otras pruebas pueden revelar más sobre su insuficiencia cardíaca o identificar la causa. Se trata de :

Pruebas de función pulmonar

Prueba de esfuerzo

Resonancia magnética (RM) cardíaca

Cateterismo y angiografía cardíacos

Técnicas de medicina nuclear

Tomografía computarizada (TC) multicorte

Como los síntomas que observa el médico pueden variar considerablemente entre los pacientes, es posible que sólo le hagan algunas de estas pruebas y es muy improbable que le hagan todas. Si tiene alguna duda con respecto a sus pruebas, háblelo con su médico.

¿CÓMO EVOLUCIONA LA INSUFICIENCIA CARDÍACA A LO LARGO DEL TIEMPO?

La insuficiencia cardíaca es una enfermedad crónica grave que suele empeorar con el tiempo. Al final puede acortar su vida.

La evolución de la insuficiencia cardíaca es imprevisible y diferente en cada persona. En muchos casos, los síntomas se mantienen estables durante bastante tiempo (meses o años) antes de empeorar. En algunos casos, la intensidad y los síntomas empeoran gradualmente con el tiempo. O bien progresan con rapidez después de, por ejemplo, un nuevo infarto de miocardio, un trastorno del ritmo cardíaco o una infección pulmonar. Estas situaciones agudas suelen responder al tratamiento.

Es muy importante que comprenda que un tratamiento meticuloso de su enfermedad alivia los síntomas, mejora el pronóstico y prolonga la vida. Su médico y otros miembros de su equipo sanitario trabajarán con usted para tratar su enfermedad con eficacia, empleando una combinación de tratamientos médicos y de modificaciones de los hábitos de vida.

MITOS Y REALIDADES SOBRE LA INSUFICIENCIA CARDÍACA

Insuficiencia cardíaca significa que su corazón ha dejado de latir

MITO: la insuficiencia cardíaca no significa que su corazón ha dejado de latir. Esta enfermedad se produce cuando el músculo o las válvulas del corazón están dañados y el corazón no puede bombear la sangre al organismo como debería.

La insuficiencia cardíaca puede causar la muerte

REALIDAD: la insuficiencia cardíaca es una enfermedad muy grave que puede acortar la vida. Sin embargo, si colabora con su médico y enfermera puede recibir tratamientos eficaces y modificar sus hábitos de vida con el fin de aliviar los síntomas y prolongar la supervivencia.

La insuficiencia cardíaca es frecuente

REALIDAD: actualmente hay 14 millones de personas en Europa con insuficiencia cardíaca y esta cifra está aumentando sin parar.

La insuficiencia cardíaca no tiene tratamiento

MITO: existen numerosos tratamientos para la insuficiencia cardíaca que son muy eficaces a la hora de aliviar los síntomas y atrasar la progresión de la enfermedad. Hable con su médico sobre los tratamientos disponibles.

Si padece insuficiencia cardíaca, no debe hacer ejercicio

MITO: es muy importante que las personas con insuficiencia cardíaca hagan ejercicio. Sin embargo, también es importante no excederse. Suficiente ejercicio puede mejorar el flujo sanguíneo y aliviar algunos de los síntomas. Para informarse más sobre el ejercicio y la insuficiencia cardíaca, haga clic aquí.

La insuficiencia cardíaca es una consecuencia normal del envejecimiento

MITO: aunque la mayoría de las personas con insuficiencia cardíaca tienen una edad avanzada, esta enfermedad no forma parte necesariamente del proceso de envejecimiento. Se trata de un trastorno cardiovascular muy grave que se puede prevenir y aliviar considerablemente con los tratamientos disponibles.

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