Eran las 14:00 del mediodía. Los termómetros superaban los 30 grados de temperatura y me encontraba corriendo en la “Carretera de las Aigües” de Barcelona. El calor se hacia insoportable y las fuentes eran parada obligatoria para beber… ¡y para refrescarse! Cualquiera que haya realizado ejercicio físico a altas temperaturas ha experimentado los beneficios de sumergir la cabeza bajo la fuente y refrescarse la piel… pero, ¿qué opina la ciencia al respecto? Aquí empezó una de mis múltiples búsquedas para satisfacer mis curiosidades…
En el año 2005, en Journal of Applied Physiology, un grupo de investigadores publicaron un artículo sobre los efectos de la deshidratación en deportistas. Para ello, seleccionaron dos grupos de deportistas y realizaron un test de rendimiento para conocer su estado físico. Posteriormente, los deshidrataron un 3% (deshidratación importante). Una vez los tuvieron deshidratados, un grupo realizó el mismo test de rendimiento en una sala a temperatura ambiente fría (2ºC), mientras que el otro grupo realizó el mismo test, pero en una sala a temperaturas medias (20ºC). Los resultados mostraron que el grupo que fue sometido a temperaturas frías no disminuyó su rendimiento. Los autores llegaron a la conclusión, que la deshidratación afecta de forma diferente en el rendimiento, en función de la temperatura ambiental.
Los mismos investigadores, desde entonces, han realizado diferentes estudios para tratar de comprender el efecto de la deshidratación, y su relación con la temperatura ambiental. En un grupo de atletas correctamente hidratados, pudieron observar como el aumento de la temperatura de la piel de 31ºC a 36ºC (sin aumento de la temperatura corporal) reducía su rendimiento. Parecer ser que la redistribución del volumen de sangrecorporal es el mecanismo responsable.
El aumento de la temperatura de la piel provoca una redistribución del volumen sanguíneo, del centro hacia la periferia, aumentando el volumen de sangre presente en la piel. Parece ser que el sistema cardiovascular prioriza la llegada de sangre a la piel para mantener la temperatura corporal, aunque esto provoque que no pueda abastecer las necesidades de los músculos y se entre en fatiga más rápidamente. Evidentemente, la deshidratación, que además provoca una reducción en el volumen de sangre (se pierde agua), aún agrava más esta situación.
En una investigación publicada en Journal of Applied Physiology en 2010, estudiaron el efecto de la temperatura de la piel en atletas deshidratados. Fueron sometidos a más de 29ºC, y observaron que un 4% de deshidratación afecta negativamente al rendimiento, y queel rendimiento se reduce un 1.6% por cada grado que aumenta la temperatura de la piel.
En conclusión:
- Los efectos negativos de la deshidratación en el rendimiento se incrementan con el aumento de la temperatura ambiental.
- La temperatura de la piel es una los elementos clave. El calentamiento de la temperatura de la piel disminuye el rendimiento y aumenta los efectos negativos de la deshidratación de forma determinante.
- Mantener la piel fresca, al igual que beber, parece ser de vital importancia.