Juventud interior. La polución, el estrés, el sol, el cigarrillo y el envejecimiento celular causan estragos en la piel y arrugas prematuras que la simple aplicación de las cremas no soluciona. Las cápsulas antioxidantes son la alternativa ideal para contrarrestar el paso del tiempo y rejuvenecer desde adentro.
A partir de los treinta años el cuerpo necesita mayores cuidados; en esta etapa es precisa una actividad física más intensa para mantener los músculos elásticos y tonificados, y realizar una modificación en la dieta diaria basada en verduras, cereales, frutas y mucho líquido (agua, jugos naturales) para lograr un correcto funcionamiento del organismo en general.
Pero en lo referido a la piel el deterioro es diferente, ya que los años van debilitando, además de la musculatura, el colágeno y la elastina. El uso regular de cremas o productos humectantes y nutritivos es muy importante, pero no consigue frenar el daño celular. Para esto existe un tipo de producto específico que actúa desde adentro del cuerpo: los suplementos dietarios antioxidantes.
Estos productos son ricos en betacaroteno, vitaminas C y E, selenio y extracto de semillas de uva, lo que los hace ideales para neutralizar los radicales libres, agentes responsables del deterioro de las células del cuerpo.
También favorecen la formación de colágeno y elastina (fibras encargadas de la tonicidad y firmeza de la piel); aumentan la renovación celular y neutralizan las consecuencias provocadas en los tejidos cutáneos por las inadecuadas exposiciones solares.
Mientras que las cremas actúan en la superficie cutánea, las cápsulas reparan los tejidos en las capas más profundas, donde realmente se genera el envejecimiento. Además cooperan con el crecimiento, el mejoramiento capilar y la dureza de las uñas, y su alto contenido de minerales, proteínas y aminoácidos mejora el rendimiento físico y la resistencia al estrés.
Una cápsula diaria combate los efectos de las dietas pobres en magnesio o vitaminas, y también los síntomas que causan el tabaco y el estrés en la piel. Lo indicado es comenzar a tomar estos productos a partir de los 30 años, que es la edad en la que empiezan a hacerse visibles las primeras arrugas y el daño ocasionado por el sol.
Debido a que su efecto vitamínico y antioxidante se pierde gradualmente cuando se los deja de tomar, es fundamental hacer el tratamiento tres meses, descansar dos y recomenzarlo. Al no poseer contraindicaciones y no causar reacciones adversas, puede ingerirlos tranquilamente cualquier persona, hombres y mujeres. Sólo las embarazadas deben consultar con su médico de cabecera antes de ingerir cualquier complejo vitamínico.